Urbanismo inclusivo: replantear las ciudades para cerrar la brecha de género
Durante décadas, los espacios urbanos se han diseñado según principios que reflejan predominantemente las experiencias masculinas, a menudo pasando por alto las diferentes necesidades de seguridad, accesibilidad y movilidad de las mujeres y otros grupos con requisitos específicos. Hoy en día, el reto es replantear el urbanismo desde una perspectiva inclusiva, que reduzca la brecha de género y fomente entornos urbanos seguros, equitativos y sostenibles para todos.
Urbanización inclusiva: un desafío global

La investigación internacional demuestra que las mujeres, las minorías étnicas, las personas con discapacidades y las comunidades LGTBIQ+ experimentan una mayor desigualdad en ciudades que a menudo fueron diseñadas sin considerar sus necesidades específicas.
Una cuestión central en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, en particular en los siguientes:
ODS 5 – Igualdad de Género
ODS 11 – Ciudades Sostenibles e Inclusivas
Replantear la ciudad desde una perspectiva de género significa reimaginar los espacios urbanos para que garanticen seguridad, accesibilidad y calidad de vida para todos.
Datos globales sobre urbanización inclusiva y sus impactos

Las ciudades actuales siguen reflejando una realidad de desigualdad. A pesar de los avances hacia la inclusión, muchas mujeres siguen experimentando los espacios urbanos de forma diferente a los hombres, enfrentándose a mayores barreras, más percepciones de inseguridad y menos oportunidades de participación.
Los datos globales muestran que incorporar una perspectiva de género en la urbanización no solo es una cuestión de equidad, sino también un requisito previo para el desarrollo sostenible y la cohesión social.
Según estudios de ONU-Hábitat y el Banco Mundial:
Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de reportar sentirse inseguras en espacios públicos.
La percepción de inseguridad limita la movilidad de las mujeres, afectando directamente al empleo y a la participación social.
Solo el 36% de los concejales y el 15% de los alcaldes en todo el mundo son mujeres (Informe URBACT), lo cual ralentiza la adopción de políticas urbanas inclusivas.
La interpretación de estos hallazgos apunta a que la seguridad percibida no es solo una preocupación individual, sino una cuestión de gobernanza urbana y planificación estratégica.
Por qué necesitamos una planificación urbana de género

Las ciudades no son neutrales; reflejan las prioridades y experiencias de quienes las diseñan. Por eso necesitamos un urbanismo sensible al género — uno que escuche e integre las necesidades de las mujeres y otros grupos infrarrepresentados, para que cada espacio urbano sea más accesible, seguro y participativo.
Las acciones clave incluyen:
Reducir de la brecha de género en la movilidad y propiciar el acceso universal a servicios.
Garantizar la seguridad y la inclusión en los espacios públicos.
Promover la participación activa de las mujeres en los procesos de toma de decisiones.
Integrar datos desagregados por género en todas las etapas de la planificación urbana.
"Para hacer que las ciudades sean verdaderamente inclusivas y sostenibles, la planificación urbana debe incorporar sistemáticamente una perspectiva de género a través de herramientas como la integración de género. Solo implementando políticas participativas, utilizando datos desagregados y diseñando con sensibilidad a las diferencias en movilidad y seguridad podemos crear entornos urbanos que reflejen las necesidades de todas las comunidades — especialmente las más vulnerables."
Inés Sánchez de Madariaga, Cátedra UNESCO y consultora, acuñó el concepto de "Movilidad de la Atención", el cual incluye el análisis de cómo los patrones de movilidad relacionados con los roles de cuidado moldean las ciudades y revelan las disparidades de género.
Mejores prácticas internacionales

En todo el mundo, muchas ciudades están demostrando que un enfoque de planificación urbana sensible al género no solo es posible, sino muy eficaz. Desde Europa hasta América Latina, los gobiernos locales y las redes internacionales experimentan con soluciones que mejoran la seguridad, la accesibilidad y la calidad de vida mediante el diseño inclusivo.
Estas experiencias muestran cómo los datos, la participación y la innovación pueden transformar las ciudades en espacios verdaderamente compartidos.
Varios países han adoptado herramientas innovadoras de planificación de género con resultados tangibles:
Viena (Austria): Más de 60 áreas públicas han sido remodeladas con intervenciones específicas en iluminación, accesibilidad y servicios, todas realizadas con la participación activa de mujeres. El
distrito Seestadt Aspern es un ejemplo destacado de desarrollo urbano consciente del género.
Barcelona (España): Una ciudad donde "el peatón es lo primero". Políticas municipales y actuaciones como las “supermanzanas” peatonalizadas reducen el tráfico y aumentan la seguridad en los espacios públicos. Implementadas a través de la Ley de Barrios, estas medidas promueven un uso más justo y equilibrado del espacio urbano.
Bogotá (Colombia): La app Safetipin se utiliza para mapear áreas de riesgo y mejorar la seguridad pública mediante la recogida participativa de datos y una vigilancia mejorada.
Umeå (Suecia): La planificación urbana aquí se basa en datos de uso espacial y percepciones de seguridad, creando un modelo de urbanismo de género reconocido internacionalmente.
Proyecto STEP UP (Milán): Un modelo internacional que integra tecnologías participativas como aplicaciones móviles y mapeo SIG para identificar preocupaciones de seguridad y comprometer a los ciudadanos. Los resultados del proyecto están documentados en la plataforma URBACT.
El papel de la investigación y la academia en la urbanización inclusiva

Las universidades y centros de investigación están desarrollando metodologías innovadoras para explorar la relación entre la gobernanza urbana, la seguridad y la inclusión. El Manual para la Planificación y Diseño Urbano Inclusivos en Género identifica seis áreas clave de enfoque:
Acceso
Movilidad
Seguridad
Salud
Resiliencia climática
Derecho a la vivienda
El uso de datos desagregados por género y tecnologías de cartografía participativa es esencial para diseñar ciudades verdaderamente centradas en las personas.
Hacia ciudades más inclusivas y seguras

El urbanismo sensible al género es un componente esencial de la sostenibilidad y resiliencia de las ciudades. La clave reside en la planificación basada en la participación activa de la comunidad y el uso de datos desagregados por género para diseñar espacios públicos seguros, accesibles y acogedores para todos.
Solo a través de este enfoque podemos derribar barreras sociales y físicas, cerrar la brecha de género y promover la inclusión y la seguridad urbanas como pilares fundamentales de la innovación y el progreso.



